Pedro Páez (I)

El Viaje de Pedro Páez (I)


En colaboración con mi colega Olivier de “Rutas legendarias” hemos preparado el siguiente artículo.


Pedro Páez Jaramillo fue un jesuita misionero español del siglo XVII. Fue el primer europeo en pisar las tierras del sur de la península arábiga, dejando por escrito la existencia del café y el primero en llegar a las misteriosas fuentes del Nilo Azul. En este primer artículo se detalla la brutal ruta que realizó junto el padre Antoni de Montserrat como prisionero por las tierras del sur de la península arábiga.


Pedro Páez nació en Olmeda de la Cebolla, hoy Olmeda de las Fuentes, en el seno de una buena familia, recibió una esmerada educación y a los 18 años ingresó en la Compañía de Jesús. En abril de 1588 se embarcó en Lisboa con otros jesuitas en el barco "Santo Tomas" con destino a Goa, una de las principales colonias portuguesas en la india.


En Goa Pedro Páez y el padre Antoni de Montserrat fue elegidos para partir hacía Etiopía con un objetivo claro, intentar que el monarca etiope dejará la iglesia cristiana ortodoxa y abrazara la Católica. Así el 2 de Febrero los dos Jesuitas ibéricos se embarcarían en un viaje digno de llevarlo a la gran pantalla.


A los pocos días de viaje y por causa de una fuerte tormenta tuvieron que detenerse en la isla Elefanta, de allí siguieron a Baçaim al norte de Bombay donde había un fuerte portugués.







Prosiguieron hasta Diu donde encontraron al padre Luis de Mendoza, allí se disfrazaron de mercaderes armenios y cruzaron clandestinamente el golfo de Omán hasta Mascate.


Montserrat y Páez, abandonaron Mascate para dirigirse a la isla de Ormuz donde pensaban sería más fácil embarcarse hacía África, en Ormuz estuvieron varias semanas enfermos posiblemente de malaria, y finalmente partieron el 6 de Diciembre de 1589 en una nave que se dirija a Zeila una pequeña población en la costa de Somalia en Africa.


El 25 de Diciembre el barco fue atacado por piratas que les exigieron un rescate y el día 1 de enero de 1590, fueron sorprendidos por una terrible tormenta que quebró los mástiles de la embarcación, embarrancando en las rocas de Al-Sawda la segunda de las islas del archipiélago de Kuria Muria en la península arábiga. Al cabo de una semana pudieron zarpar en otra embarcación pero poco tiempo después fueron sorprendidos por barcos turcos, les arrancaron los turbantes, les reconocieron como europeos y fueron hechos prisioneros. Aquí empezaría una terrible epopeya por las tierras del sur de la península arábiga.


En Dhofar, Páez y Montserrat fueron interrogados y acusados de ser espías, decidieron llevarlos ante el jeque Xafer que vivía en el terrible y desconocido hasta entonces para los europeos desierto de Hadramaut, con ese propósito les embarcaron y siguieron la costa hasta Ras Fartak de donde proseguirían la dura caminata a través del desierto.


Atados de manos les pusieron a andar detrás de un camello, sufriendo las quemaduras del sol en la piel, padecieron también mucha sed y les dieron escasa comida, al cabo de unos días y para evitar que muriera, al padre Montserrat le montaron a la grupa de un camello, pero con el padre Páez no fueron tan misericordes y tuvo que proseguir andando.


Así cruzaron el terrible desierto del Hadramaut hasta llegar a la ciudad de Tarim donde fueron recibidos con insultos y pedradas.


Pasaron por la ciudad de Al-Qatn, allí el príncipe les dio la bienvenida y les invitó a tomar Cahua, una bebida de agua cocida con una fruta que llamaban Bun. Aunque no es cosa que se pueda demostrar, en ese momento Pedro Páez y Antoni de Montserrat fueron posiblemente los primeros europeos en probar la bebida que actualmente llamamos café. Lo que si es seguro es fueron los primeros europeos en escribir sobre ello.


En Marib, a Paéz le contaron que las ruinas de antiguas fortalezas, muy abundantes en el lugar, pertenecían a los dominios de la mítica reina de Saba. Marib no volvería a ser visitada por ningún europeo hasta 1870.


A poca distancia de Al-Qatn en la ciudad de Haynan les encerraron durante cuatro meses, hasta que los prisioneros fueron reclamados a presencia del baja turco que residía en San'a capital del Yemen.


De camino a San'a tuvieron que cruzar el desierto de Rub'al Khali. Este es uno de los mayores desiertos de arena del mundo; ocupa la mayor parte del tercio meridional de la península arábiga. Su nombre el árabe significa "la habitación vacía". Aprovechando el cautiverio, Páez siguió sus estudios de árabe, hebreo y chino. Montserrat por su parte terminaría su libro en el que relata sus anteriores viajes a la corte del Gran Mogol.



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A comienzos de septiembre de 1596 fueron entregados a un mercader turco para servir como galeotes durante varios meses.


El mercader turco que les trajo hasta la costa se apiadó finalmente de ellos, los sacó de la galera y se los llevó consigo hasta su casa en Moka. Después de un año en la ciudad, Felipe II cursó ordenes al virrey de la India, Matías de Albuquerque, para que se pagara un rescate de mil coronas por los dos prisioneros, quedando así finalmente en libertad, regresaron a Diu y después a Goa, donde arribaron en Diciembre de 1596.


Agotada su salud a causa de las grandes penalidades del cautiverio, Antoni de Montserrat murió en 1599. Páez más joven y más fuerte volvería intentar llegar a Etiopía, pero eso es otra aventura que explicaremos en el próximo artículo.